jueves, noviembre 29, 2007

Tiburones de agzafran (¿¿azafran con g??....nada...delirio)



Mordió mis labios como si deseara arrancármelos.
Luego con su lengua se llevo la mía... y volvió a morder como si fuera masticable.
Tuve dolor... tuve placer...no podía volver a retraer mi lengua mi boca y el dolor era muy fuerte, pero de repente la soltó...
y se disculpo....y lo volvió a hacer.
Una y otra vez...se disculpaba y lo hacia de nuevo.
De 19 años en la piel, de formas envidiables, de simpatía casi única.
Su mezcla de inocencia adolescente, de niña mimada, con esas actitudes desmedidas de llevarse el mundo por delante montada
en una cama desnuda, la hacían ver cual Lady Godiva Digital.
Seducía con su quietud.
Mirarla fijo, serio, sin hablar, casi sin respirar, la incomoda... mucho.
Trataba de romper ese hielo que generaba con poses, bromas, sabia que se estaba excitando, que después de la calma vendría la tormenta.
Con esa mirada esperanzada apostaba en despertar un lobo feroz que al comérsela le diera todo el amor que deseaba recibir.
Disfrazada de colegiala, intentaba ser la buena alumna prometida en ese chat caliente que le había despertado los ratones.
Y yo...un exigente profesor que la retara si se portaba mal... y obviamente se portaría mal.
Toda la ropa que se pusiera, (si, aun esa ropita que te parte la cabeza) la desmerecía.
y se notaba que era de buena madera, por que permitía los retoques artesanales de ebanista, aceptaba ser moldeada, como si
aun pudiera mejorarse mas, algo que a todas luces es inmejorable.
Desnuda era una obra de arte.
Era su propia obra.
Ese fue su primer aprendizaje.
Mostrarse como un cuadro valioso, como una gema invaluable, como un plato digno del mejor chef y que al ser comido provocara
un carrusel de sensaciones.
Atarla?, Hacerle chas chas en la colita?, Sexo? todo!...y nada!.
Disfrutarla es un placer para lo sentidos.
Escucharla hablar.
Mirarla mirar.
Oírla oír.
Abrazarla y ser abrazado.
Tocarla y ser tocado.
Lamerla y ser lamido.
Comerla y ser comido.
Desearla.
Ser deseado.
Hay cosas que la vuelven loca.
Hay cosas que me vuelven loco.
Increíblemente alguna tormenta galáctica puso todo sobre esa cama, esa misma tarde.
No había posibilidad de derrota.
Ningún tiburón perdido arruinaría este banquete de placeres.
Menos aun... un tiburón con agzafran.

miércoles, enero 03, 2007

Concretar los deseos no es algo lineal (sino fijate lo que les pasa a las Tortugas)

Una mirada, un olor, un brillo en su pelo, una forma de caminar, una respuesta, una pregunta, una sensual forma de bailar, su forma de ponerse bronceador, o cualquier cosa que pueda llamarte la atención de una mujer, es el punto inicial de una posible relación.
Primero, solo depende de vos.
El no, lo tenes seguro.
Anda a buscar el sí.
Es una sociedad machista, las reglas de juego son estas y hay que jugar.
Ella lo sabe.
Vos podes caminar como Tarzan o como la mona chita.
Podes pasar delante haciendo la vertical, o hacerte el payaso si queres llamarle la atención.
Quizás le saques una sonrisa, que a esta altura vale doble, pero en algún momento la vas a tener que encarar y ahí se ven los pingos.
No hay que arrugar.
Hay que acercarse seguro y con decisión, como si fueras el centro del universo.
Como dijo Freud "la soluciones simples hay que buscarlas en lo profundo", hablale poco, sé natural, que si te va a dar bola, no importa lo que le digas, te va a dar bola igual y si no, que importa, igual ibas a rebotar.
Después de romper el hielo, escuchala.
Si, escuchala.
Quedate en silencio o dale pie para que ella hable.
Uno de los grandes males de nuestra sociedad, es la falta de comunicación y vos ya lo sabes, así que dejala expresarse, comprendela, asentí con la cabeza cuando habla y va a creer que esta con un marciano. un tipo que la escucha, no la interrumpe, y encima le interesa lo que habla, si le gustaste, ya esta en problemas.
Ahora viene lo mejor, ella y vos van a festejar el descubrimiento de estar juntos, aunque solo sean instantes.
Sus ojos brillaran.
Sus pieles se erizaran al más mínimo roce.
Tendrán increíble importancia los silencios.
Solo pensamientos positivos acudirán a sus
cabezas.
El presente será el mejor de los tiempos.