Querida Karen, Si estás leyendo esto, significa que he encontrado el valor para mandártelo. Por lo tanto, bien por mí. No me conoces muy bien pero me has hecho empezar. Tengo tendencia a seguir y seguir sobre qué dificil es escribir para mi, pero…, esto es lo más difícil que he tenido que escribir. No hay manera fácil de decir esto, así que simplemente lo diré. Conocí a alguien. Fue un accidente. No lo estaba buscando. De verdad. Fue una tormenta perfecta. Ella decía una cosa. Yo decía otra. La siguiente cosa que supe es que quería pasar el resto de mi vida en medio de esa conversación. Ahora tengo este sentimiento en mis entrañas. Podría ser ella. Está completamente loca… y me hace reir como un loco. Ella eres tú, Karen. Esas son las buenas noticias. La mala es que no sé como estar contigo ahora. Y eso me asusta mucho. Porque si no estoy contigo, siento que me pierdo. El mundo es malo y grande, lleno de curvas y giros y la gente tiene una manera de teletransportarse y perderse el momento… el momento que puede cambiado todo. No sé lo que está pasando entre nosotros, y no puedo decirte por qué deberías desperdiciar un acto de fé en alguien como yo, pero que mierda, hueles bien, es como estar en casa… y haces un café excelente… eso tiene que contar para algo, ¿verdad?. Llámame. Infielmente tuyo, Hank Moody
La viste y no lo podías creer. Miraste al cielo agradecido buscando al viejo, convencido que te la había mandado el. No había ropa que le hiciera homenaje a sus formas. Por supuesto que te gustaba vestida pero desvestida te la quedabas mirando como un boludo, atónito, tanto que ella pensaba que exagerabas. Siempre lo pensó. Al principio era solo eso, ver cuanto tardabas en ponerla en bolas, batir tus récords de estar con una mina todavía mas linda, todavía mejor. Después empezó a hablar. No es que antes no hubiera hablado, pero antes estabas tratando de devorarla, ciego, sordo y mudo, solo deseabas tenerla. Todo cambio al escucharla. Todo cambio al entenderla. Todo cambio al sentirla, tan parecida a vos, con tantos quilombos sin resolver, ahogada en sus caprichos, en sus ansiedades, en las presiones a las que se sometía. Te hablo de Truffaut, de Led Zeppelin, de Skin, de The bing bang theory y el increible de Sheldon Cooper, pero te volviste mas loco aun cuando te copio el monologo de Californication, no podía ser que ella te hablara a vos de tu propia esencia de las cosas. Quería todo, iba por todo, volvía sin nada, y se refugiaba en vos. Una y otra vez, la guiaste, la empujaste a intentar, y volvía golpeada. Los golpes también te pegaban a vos...era inevitable. Un día cambio la onda...después de mil golpes...te dijo que te amaba, que nunca iba a poder estar sin vos, se te doblaron las rodillas. Hiciste un gran esfuerzo para seguir con tu perfil de hombre de hierro, pero por dentro te derritió. Te empezó a exigir trato igualitario, que la amaras como ella a vos, y vos le jurabas que era así, pero vos ya sabias internamente que no. Vos seguías buscando minitas día a día que te hicieran escapar del amor de ella, mientra la apoyabas en todo. Tanto la apoyabas que hiciste cosas locas, ilógicas, estupidas con ella. Y al verla frágil, débil, te enamoraste mas, y mas, y mas. Todo el tiempo sabias que vos la amabas desinteresadamente, que querías que fuera feliz, que conociera un hombre que la mereciera, y se lo decías. Tanto se lo dijiste que ella dejo de amarte como antes, solo pasaste a ser su droga, su calma, su necesidad. Pasaron los waffles. Paso un Luigi Bosca. Paso una cadenita muy especial. Pasaron mp3 por bluetooth. Pasaron discusiones sobre Rolling Stone, y Starsailor. Pasaron 2 CDS de música clásica. Pasaron las cookies de Starbucks. Pasaron horas y horas de crédito de celulares tapados bajo las sabanas, llorando y riendo, histéricamente. Paso el silencio, el murmullo, la charla inteligente, el grito desesperado y otra vez el silencio. Pasó un trabajo y otro, la volviste a apoyar, la empujaste, calmaste sus nervios, sus ansiedades, esperaste el mejor momento de todos para ayudarla a crecer. Pediste favores, golpeaste puertas, disfrutaste cada segundo de su alegría y de sus tristezas. Hasta algunas latas de sopas Campbell tambien pasaron y vaya a saber cuantas cosas mas me olvido. Armaste un plan, tenerla para siempre... que sea tuya. El plan fallo, ahora te conformas con saber que esta bien, que es feliz. Nunca te arrepentís de nada, pero ahora lo estas. Te duele el pecho, todos los días espías sus huellas virtuales, tratas de dormir como podes, pensas en ella una y mil veces. Pensas como hubiera sido. Pensas en el valor de hablar de cine, de música, de cualquier chanchada, de sus cagadas. Pensas como no pudo sobrellevar tu droga y seguir hablando con vos. Pensas como no le enseñaste que todo dependia de ella. Pensas porque ella no puede seguir viendote como su amiga con pene. Pensas que hiciste mal. Y sentís que harías todo de nuevo...igual de mal.