martes, mayo 10, 2011

Vía libre a la imaginación: ideas para renovar parejas agotadas

Para mantener la pasión hay que volver a descubrir al otro, dicen los especialistas.

Al principio, bailaban juntos todas las canciones románticas de los ‘80 y todo lo que hacías, lo hacías por el otro, por ese amor que creíste iba a durar toda la vida. Pero, poco a poco, se fueron acabando las salidas de los sábados, las cenas íntimas a la luz de las velas, las escapadas solos y los besos en público. ¿Qué pasa cuando el estrés se mete en la cama? ¿Cuándo el sexo se acabó? En la Edad Media, el beso tenía el mismo significado que arrodillarse y pedir casamiento o pedirle al padre de la amada el permiso para el compromiso. El enamoramiento dependía del hombre y la pasión no podía ser rechazada. Desde entonces, se llegó a establecer el mito del amor eterno cómo símbolo del matrimonio. ¿Qué hacer entonces cuando la necesidad de sostener una relación estable se enfrenta a la pasión, a la búsqueda de ese sentimiento que era tan común al principio? Para Shakespeare, la locura es parte del enamoramiento, pero sólo si consideramos al amor desde lo negativo, como algo que causa dolor y sufrimiento. Pero si lo definimos por la presencia de otro, aparece el Eros que “aspira a apropiarse del objeto de su deseo, es el amor que toma y quiere conservar”, explica la filósofa Roxana Kreimer, autora del libro “Falacias sobre el amor”.
El “Sí, quiero” marca un antes y un después, los hijos y la vida laboral arman una rutina de la que es muy difícil escapar, el cansancio va matando poco a poco la pasión y aparece el estrés. Si no hay tiempo para uno mismo: ¿de dónde va a salir el tiempo para estar con el otro? “Son enemigos de la pareja: el acostumbramiento, es decir, la falta de valoración del otro; la ausencia de voluntad para compartir buenos momento y la comunicación ineficaz o destructiva, que es aquella en la que se trata al otro con desdén sin reconocer que, aunque sea en parte, puede tener razón”, detalla Kreimer.
El matrimonio otorga una contención jurídica importante. No es lo mismo pedir un préstamo, salir a comer, irse de vacaciones o vivir con el sueldo de dos que con el de uno. Convertirse en esclavo de lo material también afecta a la pareja y parece matar al erotismo.
Las soluciones están al alcance de la mano. Y sin llegar a la terapia de pareja, lo sexólogos aportan tips para volver a conectar el uno con el otro (ver Recursos...
). Unas vacaciones solos, una cena sin los chicos en un lindo restaurant o un atuendo nuevo que levante la autoestima pueden ayudar.
“A partir de sus investigaciones en el Instituto Nacional de Salud Mental, el estadounidense John Gottman afirma que las parejas funcionan cuando los pensamientos negativos sobre el otro (que existen en todas las parejas) no ahogan los positivos, cuando se ofrece una recompensa por cada palabra o hecho amable, cuando la relación está basada en la fórmula de la amistad: conocen íntimamente los gustos y sueños del otro y muestran consideración mutua, expresando su amor no sólo en grandes gestos sino en pequeños detalles”, aporta Kreimer.
Hay quienes, después de distintas experiencias de convivencia, eligen mantener relaciones a distancia. “Se cree que el conocimiento del otro garantiza la relación. Así, matrimonios que tienen 20 años mueren por lo cotidiano. El tedio los mata. Uno cree saber siempre que le pasa al otro y piensa que eso es una garantía. Pero las garantías no existen en las relaciones”, asegura la psicóloga María Molinari.
“Por eso, frente a ese conocimiento del otro, es necesario romper la norma, crear algo nuevo en esa relación para volver a generar interés en el otro, provocarlo y tratar de ver al otro como un desconocido”, propone.
Cómo decía D.H. Lawrence en su poema “Wild things in captivity”: “El sexo es un estado de gracia / En una jaula no puede serlo / Así que rompe las rejas, comienza de nuevo y trata”. ¿Se trata de eso, no?

http://www.clarin.com/sociedad/Via-imaginacion-renovar-parejas-agotadas_0_470953087.html

Las nuevas costumbres sexuales

La mujer esTA MAS TRANSGRESORA QUE NUNCA. en la cama YA NO TIENE prejuicios Y CUMPLE SUS FANTASIAS. el hombre tambien se anima a experimentar, pero esta desorientado FRENTE AL AVANCE FEMENINO.

En la era de la tecnología, las redes sociales y la urgencia por conseguir todo sin esfuerzo, la sexualidad se adaptó a estas nuevas formas de relacionarse. Lejos quedó el sexo como resultado de la pasión de dos seres que se deseaban y fundían entre las sábanas. La mujer es la que más cambios produjo en la intimidad y el varón no encuentra aún la manera de asimilar tanta revolución hormonal.
“Con más de 20 años de profesión es la primera vez que escucho situaciones acerca de la propia intimidad con las características y la intensidad de hoy -asegura la sexóloga Sandra Lustgarten, autora de “Desnúdate conmigo”-. Hemos pasado por una escuela tan represiva con nuestros padres, que ahora la satisfacción se encuentra en la transgresión. Ir más allá de lo prohibido, mujeres y hombres que no se satisfacen con una sexualidad natural y buscan experimentar con relaciones peligrosas, promiscuas, que arriesgan su identidad”.
Los expertos coinciden en que hoy existe “una liberalidad sexual muy pronunciada”. Antes, la mujer estaba asociada a las emociones, al compromiso, y el hombre a la predisposición para terminar en la cama. O en cualquier lugar.
¿Qué pasa con el amor? “Es uno de los temas más conflictivos de la época. La mujer perdió el deseo de encontrar un hombre para formar una familia. Se plantea que si pone el corazón, va a terminar sufriendo. Y cumple un rol masculino, donde no se compromete y no sufre -aclara la sexóloga-. Igual que un varón, se acuesta con uno y con otro”. Según Lustgarten, eso sucede en mujeres de 30 y pico, separadas, “con inseguridad hacia el amor. Hacen cosas que no se permitían con sus maridos”.
Según parece, el sexo tomó un impulso tan fuerte, que acostarse con “alguien pasó a ser algo más de todos los días. Una pulsión que hay que calmar, lo que encierra una terrible angustia, relacionada con el vacío. Y en realidad, con esa actitud las mujeres están tapando, la soledad. Con tal de no estar solas, se meten en situaciones donde después se sienten mal -confía Lustgarten-. La mujer está un poco perdida, buscando un identikit sexual que no encuentra. Juega distintos roles y ninguno le va. Y no encuentra un equilibrio para no sobrepasar todos los límites”.
Las más jóvenes, dice la sexóloga, también están confundidas porque viven una sexualidad liberada. No quieren relaciones comprometidas, no piensan en matrimonio y en hijos, sino en divertirse, sentir.
Los hombres también tienen nuevas costumbres en su sexualidad. El crossdrissing hace furor en ciertos círculos. “El hombre se viste de mujer y se maquilla. Usa ropa femenina sin ser homosexual, tiene esposa e hijos, inclusive”, dispara la especialista. Hay sitios especializados donde el varón se pone prendas femeninas y sexies, recibe clases de maquillaje y también cómo retirarlo para que en la casa nadie sospeche.
Pero también, dice Lustgarten, están las parejas que acuerdan esa situación. Lo toman como un fetiche más para la relación. “El hombre se pone el corpiño de su mujer; es un juego que ambos disfrutan, ríen y erotizan. Está todo desdibujado. Tanto el rol del hombre como el de la mujer”.
Aunque los juguetes sexuales existían, la novedad es que los hombres buscan los adminículos para erotizar más. Antes se negaban a meter los juguetes en la cama, hoy son parte del sexo.
Las cosas han cambiado tanto, que las fantasías sexuales que en otros tiempos quedaban así, como meras fantasías, hoy se convierten en hechos concretos. Según las consultas de sus pacientes, “las mujeres cumplen sus fantasías; cambió tanto el concepto de sexualidad, que hoy vale todo. La típica es fantasear con estar con dos hombres en la cama. Y lo hacen”, explica la sexóloga. Los tríos parecen estar de moda. “Es habitual que el varón le pida una amiga y que ella acepte. En la consulta escucho a las chicas que lo hacen a modo de regalo. La que no acepta un trío ‘está fuera de moda’”.
Muchas mujeres aceptan compartir “la intimidad de su pareja con un travesti. Es una modalidad que se está viendo bastante -explica Lustgarten-. Ser observadas por un travesti que funcione como espectador o para que intervenga”. Pero también hoy la mujer tiene fantasías lésbicas, porque vieron películas donde el mensaje es que se disfruta más que con un hombre”. Según la experta, “si hoy se hiciera una encuesta en mujeres de 36 años el resultado sería que todas han tenido sexo grupal”.
Con estos nuevos comportamientos, ¿decir que no en la primera cita es prehistórico? “El sexo es en la primera cita, no existe ‘qué dirá él si...’ Una cena, tu casa, la mía o un hotel”. La mujer está disinhibida, desoye mandatos ancestrales que le imponían la “conducta de una dama”. Pero el hombre, ¿se aggiornó a esos cambios? “Al varón le sigue molestando esa conducta. El que tiene interés en algo más que una noche, le va a interesar que una mujer diga que no. Muchos siguen con la expectativa de encontrar una mujer que no sea ‘fácil’ -dicen los sexólogos-. Si decimos que los cambios femeninos produjeron una modernidad en los varones, nos equivocamos. Todavía buscan que la mujer sea su posesión. El hombre aprovecha esa liberalidad, pero preferiría otra cosa”.
Según Lustgarten, los varones “están perdidos en el deseo, no saben qué desean, cómo desean, ninguna mujer les viene bien, todo es sexo. La realidad es que les encantaría encontrar una mujer para seducir y conquistar”.
¿Es que ahora son las mujeres las que quieren sexo y los hombres amor? “Sí. Los hombres están amorosos, emotivos frente a la sexualidad. Revalorizan su cuerpo cuando es la mujer la que perdió el lugar de ser valiosa y deseable -desconcierta la sexóloga. Aunque parezca raro, muchos hombres prefieren decir que no antes de estar con alguien que no los convence. Se asustan ante el avasallamiento. Temen no funcionar, se inhiben frente a semejante torbellino”.
Los vínculos que tienen que ver con la seducción, están patas para arriba. “La mujer se masculinizó y el varón tomó el rol femenino. La mujer que logró poder en el trabajo también lo ejerce en la cama. Le falta hallar un equilibrio -dice Lustgarten-. Pensemos, ¿qué hacemos las mujeres para que los hombres ahora quieran ponerse corpiño?”.

http://www.clarin.com/mujer/nuevas-costumbres-sexuales_0_472152859.html

Los cinco mitos que hay que desterrar de la primera vez

1La mujer no puede quedar embarazada.
Es un mito muy común y peligroso. La mujer puede ovular y embarazarse en cualquiera de las relaciones sexuales. De hecho, y si bien son pocos los casos, el ginecólogo Edgardo Rolla, especialista en medicina reproductiva, asegura haber visto casos de chicas que aunque vírgenes, estaban embarazadas. Esto se debía al llamado coito interfémora o entre las piernas, común cuando no se quieren tener relaciones completas.
2 El alcohol potencia la erección.
Por el contrario, puede contrarrestar un buen desempeño. “Si bien desinhibe psicológicamente, es también un depresor del sistema nervioso y puede provocar trastornos erectivos. Te dan ganas, pero por ahí no podés”, sugiere Analía Tablado, de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil. Por lo tanto, no debe ser considerado un estimulante sexual.
3 El himen siempre produce sangrado.
Explica Rolla: “Puede sangrar en la primera, en las siguientes o en ninguna, sobre todo cuando el inicio de las relaciones se da en mujeres jóvenes” . El himen es un anillo elástico, no una membrana, que puede distenderse sin necesidad de romperse.
4 La primera vez es o muy dolorosa o puro placer.
Puede ser dolorosa o placentera de acuerdo a la lubricación o no, a la tranquilidad o a la confianza que tengan las dos personas entre sí. Pero el puro placer es una idealización. No suele ser como en las películas, “en cinco minutos, todos llegando al orgasmo y maravilloso”, se ríe Tablado. Lo que no significa que no pueda disfrutarse.
5 La mujer llega al orgasmo por penetración.
“¡Mito total!– afirma Tablado–. El orgasmo en la mujer se produce por estímulo o roce de los genitales externos y de la primera parte de la vagina. La penetración es una buena forma para que el hombre llegue al orgasmo, no la mujer”. La sexóloga Adriana Arias advierte: “A nosotras nos lleva más tiempo darle a nuestro cuerpo lo que necesita”.

http://www.clarin.com/sociedad/mitos-desterrar-primera-vez_0_466753505.html